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Epilepsia

¿Sufres convulsiones frecuentes?

La epilepsia es el resultado de una actividad eléctrica inusual en el cerebro. También es una afección bastante frecuente, que afecta a alrededor de 2.5 millones de personas en los Estados Unidos. El síntoma más común de epilepsia son las convulsiones, las cuales aparecen cuando ocurren señales eléctricas anormales en el cerebro que se convierten en una tormenta eléctrica que puede dejarte incapacitado.

Obtener el diagnóstico

Cuando se producen convulsiones, es importante hablar con un neurólogo para que diagnostique el tipo de epilepsia que padeces. Una vez que se ha determinado que sufres epilepsia, tu médico puede ayudarte a controlar las convulsiones mediante una terapia con medicamentos.

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Monitoreo de la epilepsia

Cuando estás en una carrera y quieres ganar, es probable que desees que un impulso de energía te impulse hasta la línea de meta. Pero un impulso de energía no siempre es algo bueno. Los impulsos intermitentes de energía en el cerebro pueden provocar convulsiones y afectar tu conciencia, tus movimientos corporales o sensaciones durante un corto período. La repetición de convulsiones podría ser un signo de epilepsia.

La epilepsia es un trastorno cerebral que puede causar confusión temporal, episodios de ausencia, movimientos espasmódicos incontrolables de brazos y piernas, y estados de inconsciencia. Aproximadamente la mitad de los casos de epilepsia ocurren por causas desconocidas. Sin embargo, en algunos casos, el origen de la afección puede deberse a factores genéticos, traumatismo craneal, ciertos trastornos médicos como un accidente cerebrovascular, demencia, lesión prenatal y trastornos del desarrollo como autismo o síndrome de Down.

Las personas con mayor riesgo de sufrir epilepsia son los hombres, sobre todo, niños pequeños y adultos mayores de 65 años, con antecedentes familiares del trastorno, o cualquier persona que haya tenido un accidente cerebrovascular, una infección cerebral o que haya tenido episodios de fiebre alta en la infancia.

Existen dos tipos principales de convulsiones con subcategorías. Las convulsiones focales o parciales se originan en una parte del cerebro. Las convulsiones focales simples no causan pérdida del conocimiento, pero pueden afectar las percepciones sensoriales y provocar movimientos espasmódicos involuntarios en algunas partes del cuerpo. Las convulsiones focales complejas hacen perder el conocimiento o alteran la conciencia, y pueden provocar movimientos no intencionales, como caminar en círculos o mirar fijamente.

Las convulsiones generalizadas parecen afectar todo el cerebro. Estas comprenden:

  • Convulsiones de ausencia, también llamadas “petit mal”, que causan movimientos corporales sutiles y una breve pérdida del conocimiento.
  • Convulsiones tónicas, que provocan rigidez muscular.
  • Convulsiones clónicas asociadas a contracciones musculares recurrentes y temblorosas.
  • Convulsiones mioclónicas, que se presentan como movimientos espasmódicos y repentinos de brazos y piernas.
  • Convulsiones atónicas, que causan la pérdida del tono muscular normal.
  • Convulsiones tónico-clónicas, también llamadas “grand mal”, que son episodios intensos de rigidez corporal, temblores, pérdida del conocimiento y pérdida ocasional del control de esfínteres o mordedura de la lengua.

La epilepsia se puede diagnosticar mediante análisis de sangre, así como exámenes neurológicos y conductuales. Pueden ser necesarios exámenes médicos adicionales, como un electroencefalograma para verificar la actividad eléctrica en el cerebro, o una tomografía computarizada o resonancia magnética para buscar anomalías estructurales, como tumores, hemorragias o quistes.

El tratamiento generalmente comienza con medicamentos para reducir la frecuencia y la intensidad de las convulsiones. Se puede recomendar la cirugía si los medicamentos no resultaran eficaces. Cuando las pruebas indican que las convulsiones se originan en un área bien definida que no interfiere con las funciones vitales, se puede extirpar quirúrgicamente esa parte del cerebro. Si no se puede extirpar la parte afectada del cerebro, los médicos pueden hacer una serie de pequeños cortes para evitar que las convulsiones se propaguen.

Algunas personas pueden ser candidatas para la estimulación del nervio vago, que implica implantar un dispositivo para administrar impulsos eléctricos al cerebro. Los niños pueden reducir las convulsiones siguiendo una dieta cetogénica, que requiere comer alimentos ricos en grasas y con bajo contenido de carbohidratos. Para obtener más información acerca de la epilepsia, habla con tu médico o visita el sitio web de la Fundación para la Epilepsia en www.epilepsyfoundation.org.

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