Aneurisma aórtico abdominal

Un aneurisma aórtico ocurre cuando hay una protuberancia anormal en la pared de la aorta, que es la arteria más grande del cuerpo y la que administra sangre rica en oxígeno del corazón al resto del cuerpo. Aproximadamente 15,000 personas mueren cada año en los Estados Unidos por la ruptura de un aneurisma aórtico. Detectar aneurismas aórticos puede ser difícil porque por lo general crecen lentamente y no causan ningún síntoma.

Ciertas personas tienen un mayor riesgo de desarrollar un aneurisma aórtico. La afección tiende a ocurrir con más frecuencia en personas que fuman, tienen presión arterial alta, son hombres caucásicos mayores de 60 años, sufren de aterosclerosis (acumulación de placa en las arterias) o tienen antecedentes familiares de aneurisma aórtico. Otros factores que pueden contribuir al desarrollo de un aneurisma aórtico incluyen el síndrome de Marfan (una afección genética del tejido conectivo), otras enfermedades del tejido conectivo, problemas con las válvulas en el corazón, lesiones aórticas previas y lesiones traumáticas por caídas o accidentes automovilísticos.

La detección de un aneurisma aórtico generalmente ocurre durante un examen médico de rutina, como una radiografía de tórax o ecografía, que generalmente se pide por otra razón. Se puede realizar un ecocardiograma, una tomografía computarizada o una prueba de angiografía por resonancia magnética para confirmar el diagnóstico. Los aneurismas aórticos se pueden clasificar por su forma, ubicación y la manera en la que surgen. Los aneurismas aórticos pueden formarse como un bulto simétrico en la aorta o como una pequeña ampolla asimétrica a un lado de la aorta. Aproximadamente el 75 por ciento de los aneurismas aórticos se localizan a lo largo de una parte de la aorta que pasa a través del abdomen. La mayoría de los aneurismas ocurren debido a una ruptura en el tejido conectivo y la capa muscular de la aorta debido al tabaquismo, a la presión arterial alta o a condiciones genéticas.

El tratamiento de un aneurisma aórtico depende de su tamaño y ubicación, y de la salud general del paciente. Si el aneurisma es pequeño (menos de dos pulgadas de diámetro) y no causa ningún síntoma, se pueden recomendar controles regulares programados y pruebas imagenológicas para controlar el tamaño del aneurisma. Se pueden recetar medicamentos para disminuir la presión arterial y el colesterol, y así reducir el riesgo de complicaciones del aneurisma.

La cirugía puede ser el tratamiento a seguir si el aneurisma es más grande o crece más de 4 pulgadas por año. La cirugía torácica o abdominal abierta involucra la extirpación de la sección dañada de la aorta y el reemplazo por un injerto artificial cosido en su lugar. También se puede realizar una cirugía endovascular para reparar una arteria aórtica dañada. Este procedimiento requiere insertar un catéter con un injerto (un soporte de malla metálica que cubre un tubo tejido) a través de una arteria de la pierna. El catéter se fija a la parte débil de la aorta, y el injerto se coloca y extiende para reforzar la pared aórtica y evitar la ruptura del aneurisma.

Las personas a las que se les ha diagnosticado un aneurisma aórtico deben mantener sus vasos sanguíneos lo más saludables posible al no fumar, al llevar una dieta saludable, al controlar la presión arterial, al hacer ejercicios regularmente y al reducir la grasa y el colesterol en su dieta. Para obtener más información acerca de los aneurismas aórticos, habla con tu médico o visita el sitio web de la Society of Thoracic Surgeons en www.sts.org.

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